César Rodríguez Zárate
Es mejor ser artesano que burocrata / Orfebreria
     

 


Nacido en ..., Oaxaca México. Ganador al premio Nacional de Arte Popular ....
Expositor en la mustra artesanal Tranfiguraciones

Un hombre con alma revolucionaria, creyente del socialismo, que a lo largo del tiempo ha aprendido que su verdadera felicidad se encuentra en la medida en la que hace lo que le parece más digno y lo deja ser libre: La orfebrería.

De estatura media, desenfadado, con pelo chino y un poco despeinado, recordó que su primer encuentro con la joyería fue en su niñez, por medio de un tío que sin ninguna preparación escolar decidió dejar Juquila para radicar en la ciudad de Oaxaca, en donde se empleó como mozo en un taller de plata ubicado en las faldas de San Juanito.

“Cuando crecí estudié agronomía en la Universidad de Chapingo, pero al regresar a Oaxaca y dedicarme a mi trabajo profesional, me desencanté y regresé a la artesanía”. Aunque dejó claro que la preparación académica es un mito, con una sonrisa traviesa añadió: “Pero… creo que eso no es lo que importa en la entrevista ¿No?”

Abandonando la burocracia
“Cuando decidí abandonar la burocracia y dedicarme a un trabajo más digno que es el de la artesanía, volví a aprender varias cosas”, recordó, mientras tocaba su rostro recién rasurado que contrastaba con el desenfado de su vestimenta.

Algunos pajarillos adornaron con su canto el momento, y el artesano prosiguió asegurando que a los dos años de haberse reencontrado con su pasión, la orfebrería, apareció el proyecto de Casa de las Artesanías, en donde participó como fundador del taller de esta disciplina, mismo que hoy en día sigue impartiendo.

Desde que se integró a “la Casa”, ha obtenido, como él afirmó, muchos beneficios, entre los cuales destaca: la venta directa, la capacitación y la obtención de equipo, además de que “éste es un lugar muy bueno para enseñar por el espacio y la disponibilidad de la casa para que podamos reproducir o multiplicar los conocimientos…”, dijo, al tiempo que distraía su atención gritándole a una mujer rubia: “¡Pásale Raquel!”

Don César aseguró que los maestros viejos mueren y se llevan sus conocimientos y los hijos ya no quieren aprender; “como en mi caso, me fui porque pensé que era más digno estudiar una carrera, ser un profesionista que un joyero, pero después me di cuenta que no es cierto”, comentó esbozando una sonrisa irónica y tomándose el tiempo para ordenar sus ideas y agregar: “Prefiero ser un artesano que un burócrata”.

Sonriendo todavía y volviendo a lo que le interesaba añadió: “Pero bueno el caso es que hemos tenido la oportunidad de probar que organizados podemos hacer cosas mejores y que es posible el socialismo aunque sea en chiquito”.

Yo hago lo que quiero, soy muy macho
Vestido con pantalones cortos color rojo combinados con una playera blanca parecería estar listo para jugar un “partidito”; sin embargo, los huaraches desmienten tal suposición. “Yo estoy haciendo lo que quiero con mi vida y con mi tiempo, trabajé en el INEGI en el INI, en publicaciones de la Universidad de Chapingo y ya no me acuerdo en dónde, pero nunca había estado tan libre, te recomiendo que tomes un curso y te dediques a la joyería”, invitó.

Respecto a su trabajo como artesano expresó que no le gusta coleccionar cosas, menos las que hace él, “conozco algunas personas que hasta le toman fotos a sus productos y yo no”, enfatizó con desagrado en el rostro. “No me gusta usar joyería, soy muy macho”, reveló engrosando su voz. “Me siento mal cargando una pieza, tampoco me agrada guardarlas en mi casa, no sé por qué pero me estorban, no sé ni cuantas piezas he hecho… ¡Prefiero la vida libre!... Siento que todo lo demás es superfluo, aunque chistosamente trabajo en algo para que los demás se adornen”.

Es posible el socialismo
Confiado y seguro de sí, externó que la Casa de las Artesanías es la única organización auténtica, honesta y democrática que ha conocido, pues no tiene ningún fin político y no hay líderes que se estén beneficiando.

“Nos tocan guardias cada ocho días, hoy me puse… perdí mi gafete, pero me puse el del maestro Delfino que también trabaja la plata”, advirtió riendo mientras mostraba el gafete que colgaba de su cuello y mientras veía la foto del hombre con más edad y bigote agregó: “Fui al salón de belleza y ya me transformaron un poquito”.

Y después de guardar silencio como recordando el tema de la entrevista concluyó: “¿Qué otra cosa?... Que los jóvenes se interesen más en las artesanías y al público en general que mejoren un poquito su buen gusto y que regalen artesanía, en lugar de comprar productos extranjeros o cosas que venden en la televisión”.

 

Otros maestros
Juan Ramón Acevedo Ruiz
Don Manuelito
César Rodríguez Zárate

Portafolio