Juan Ramón Acevedo Ruíz
Cerámica Artística / Cruz Blanca
     

 


Nacido en ..., Oaxaca México. Ganador al premio Nacional de Arte Popular ....
Expositor en la mustra artesanal Tranfiguraciones

Ante el derrumbe de los paradigmas de la cultura occidental, resulta imperioso para los pueblos que provienen de culturas milenarias replantearse los valores de la cultura colonial creados en los últimos cinco siglos. Valores, principios y actitudes que enaltecen lo ajeno y menosprecian lo propio. Cadenas mentales y espirituales con las que se ha tratado inútilmente de detener el desarrollo espiritual de los pueblos colonizados. Especialmente la colonización se aprecia más claramente en el terreno de la creación artística. En efecto, dado de que el arte es el lenguaje del Espíritu, primero los conquistadores y después los colonizadores, fanáticos de su religión, no pudieron comprender el arte de nuestros Viejos Abuelos porque estaba íntegramente dedicado a expresar su sentido religioso-espiritual. El universo artístico estaba íntimamente fundido con la aspiración a trascender los limitados espacios del mundo material y penetrar el inconmensurable misterio de lo divino y lo sagrado de la existencia.

El trabajo de Juan Ramón Acevedo Ruiz es un vivo ejemplo de este proceso. Nacido en el seno de una familia de alfareros a los pies de Monte Alban, la montaña sagrada. Heredó a través de su “banco genético de información cultural” miles de años de experiencia y sabiduría en la relación íntima entre aquellos que “hacían mentir al barro” y la sociedad para la cual servían. Seguramente generaciones enteras que le han precedido fueron nobles creadores de la aspiración espiritual de su pueblo milenario y en estos últimos cinco siglos condenados a solo hacer alfarería utilitaria.

Y debido a esa sensibilidad y a esa herencia, Juan Ramón trabajó por años con “asombrosa facilidad” la reproducción impecable de cientos de piezas, no sólo de la cultura mixteco-zapoteca, sino de todo el Anáhuac, para conformar una extraordinaria colección particular que es la base de un museo privado.Juan Ramón deja la cerámica utilitaria y pasa a recrear la grandeza artística de sus antepasados. Penetra en el espacio de la cultura dominante y empieza a apropiarse de sus técnicas y materiales, nuevos elementos del mundo material forman parte de su lenguaje artístico para expresar un viejo lenguaje espiritual. Surge de sus orígenes ancestrales y transforma el barro para recordarnos que “ese pueblo y esa cultura” de la que él proviene, siguen vivos, vibrantes y vigentes.

La colonización a lo largo de estos casi cinco siglos, para poder explotarnos nos ha tratado de quitar: la lengua, la memoria histórica, los conocimientos, los espacios y el sentido místico y espiritual por la vida. Es por ello que a las expresiones artísticas de la cultura colonial se le llama “arte” y a nuestro ancestral arte se le dice artesanía. Es decir, un arte menor. A los que intentan copiar el arte del colonizador se les llama “artistas” y a los que mantienen las expresiones milenarias de nuestra civilización se les dice despectivamente artesanos.

Este es el desafío de Juan Ramón Acevedo Ruiz. Romper con la concepción colonizada de que un hombre que es fiel a su milenaria herencia artístico-cultural… no puede ser reconocido como un artista por la cultura dominante. Juan Ramón no solo nos presenta una “transfiguración” de su trabajo personal, que implica la exploración de nuevas técnicas y materiales, sino una enorme transfiguración del arte ancestral en una búsqueda de nuevos lenguajes que permitan comunicarse con los hijos de los hijos de los Viejos Abuelos, que hoy nos nombramos mexicanos.

 

Otros maestros
Juan Ramón Acevedo Ruiz
Don Manuelito
César Rodríguez Zárate

Portafolio